
Crucero inolvidable por los Fiordos Noruegos
ÍNDICE
1- Fiordos noruegos
2- Traslado desde Barcelona a Copenhague y embarque
3- Itinerario, día de navegación y llegada a nuestro primer destino
4- Alesund primero y Flam después, nuestras dos siguientes paradas
5- Último día de navegación y llegada a Kiel, (Alemania). Visita a Lubeck
6- Llegada a Copenhague, desembarque y a recorrer la ciudad a nuestro ritmo
7- ¿Volveríamos a hacer un crucero?
8- Enlaces y lugares de interés
¿Qué hicimos?
1 – Fiordos noruegos
Todos hablan de los fiordos, pero, ¿qué es realmente un fiordo? Un fiordo básicamente es un valle excavado por un glaciar durante las glaciaciones y cuando el clima se volvió más cálido y el hielo se derritió, el mar inundó ese valle dando lugar a los paisajes que conocemos hoy en día. Los fiordos presenta características muy particulares, entre ellas su profundidad que en algunos casos puede alcanzar los 1.300.- metros, su agua salada ya que procede del mar, sus paredes casi verticales y sus innumerables cascadas, bosques y pequeñas granjas o pueblos.
En el caso concreto de los fiordos noruegos podemos decir que Noruega cuenta con más de 1.700.- fiordos con nombre, concentrados principalmente en la costa occidental, con paredes rocosas que pueden superar los 1.000.- metros de altura. Los más espectaculares, sin duda, son los de Geirangerfjord declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, Lysefjord conocido por el mirador de Preikestolen, Sognefjord que es el más largo y profundo de Noruega con 205 kilómetros de longitud o el de Naeroyfjord, uno de los más espectaculares y estrechos del mundo.
2 – Traslado desde Barcelona a Copenhague y embarque
Fue dicho y hecho. Nos llegó una oferta que era imposible rechazar de nuestra agencia de cruceros de referencia, Cruceros24, y nos lanzamos de cabeza a por uno de los últimos camarotes que quedaban disponibles. Nuestro viaje empezó realmente un día antes de la salida del barco y esta vez, por temas personales aparte del seguro de viaje de Intermundial Seguros que siempre llevamos con nosotros también tuvimos que contratar el seguro de cancelación, (Go Cancelation), por si a última hora nos era imposible estar en el crucero. Finalmente el 18 de julio, a eso de las 11’30h de la mañana, aunque ir en coche no era nuestra opción favorita nos subíamos al coche que habíamos reservado con Discover Cars ya que el avión hasta Barcelona resultaba carísimo y tampoco las frecuencias de vuelo ayudaban y las combinaciones de tren desde Alicante, aparte de caras, podían llegar a hacerse eternas con casi 6 horas de trayecto y en algunos casos incluso con algún transbordo de por medio en función del horario seleccionado. Poco antes de las 6 de la tardes y después de dos altos en el camino llegábamos a nuestra casa de HomeExchange en el Prat de Llobregat, una casa que nos iba a acoger esa noche y también la noche de nuestra vuelta a Barcelona el domingo de la semana siguiente. Nuestro anfitrión, Pedro, nos dejó las llaves de su casa, que nos llevamos al crucero, para que al volver pudiéramos entrar en casa para descansar. El domingo 19 a las 4’30h de la mañana sonaba el despertador, con la maleta sin deshacer teníamos el tiempo justo para un café ya que a las 5 venía nuestro taxi para llevarnos a la T1 del aeropuerto de Barcelona, (si nuestro vuelo hubiese salido desde la T2 solo tendríamos que haber andado cinco minutos para llegar a la terminal). Personal de MSC Cruceros ya nos esperaba en la zona de facturación, pasamos el control de equipajes y puntales a las 7’40h despegaba nuestro avión rumbo a Copenhague donde aterrizábamos a las 10’15 horas. Recoger nuestras maletas en las cintas de equipaje, y acompañar al personal de MSC hasta el punto de espera para que los autobuses nos fuesen recogiendo para llevarnos a la terminal de embarque del puerto de Copenhague fue, sin duda, lo más tedioso del viaje puesto que fueron más de dos horas y media entre la recogida de las maletas y la espera hasta que nuestro grupo pudo subir al autobús. Ya en la terminal de embarque de nuevo realizamos el check-in, (ya lo habíamos realizado on-line a través de la aplicación MSC for Me), y a las 15 horas en punto poníamos nuestros pies dentro del MSC Euribia. Lo primero llegar hasta nuestro camarote en la cubierta 13, recoger las tarjetas y llegar hasta el punto de encuentro para que constase que habíamos hecho el simulacro de incendio, y de ahí directamente al buffet para comer algo, (o mucho en nuestro caso que llevábamos desde las 4’30 de la madrugada en pie y sin probar bocado). Pasadas las 6 de la tarde nos retiramos a descansar hasta la hora de inicio de la final de mundial de fútbol que vimos desde unos cómodos sillones en uno de los pubs del barco y que daba directamente a la pantalla gigante de la piscina. Por si alguien no lo vio España gano por 1-0 a Argentina y la fiesta en el barco fue total. Una visita al buffet para reponer fuerzas después del fútbol y a descansar. No había prisa por levantarse al día siguiente ya que tocaba día de navegación.
3 – Itinerario, día de navegación y llegada a nuestro primer destino
Nuestro itinerario tenía como punto de inicio y final Copenhague, (aunque realmente el crucero parte desde Kiel, en Alemania, siendo Copenhague su segunda parada para embarcar y desembarcar pasajeros). Nuestras paradas serían en Hellesylt, Gerianger, Alesund, Flam, Kiel y de nuevo la capital de Dinamarca. Desde Copenhague teníamos por delante un día entero de navegación en el que pudimos contemplar por primera vez como a las doce de la noche el sol seguía en el horizonte y a la una y media de la madrugada el cielo todavía no era del todo negro, se había quedado en un tono azul marino que duraría aproximadamente hasta las cuatro de la madrugada en la que el sol volvía a salir. Ese primer día de navegación, lunes 20 de julio, lo dedicamos a recorrer de arriba a abajo, de babor a estribor y de proa a popa todo el barco, conociendo todos los lugares, (restaurantes, pubs, zonas de ocio, piscinas, teatros, casino, tiendas, etc.), pasado ya el día de navegación llegamos a las 9 de la mañana a Hellesylt, una parada técnica y en la que solo desembarcaban los pasajeros que tenían contratada la excursión con MSC Cruceros, el resto de pasajeros a las 9’45h partíamos en dirección a Geiranger donde llegábamos poco después de las 11 de la mañana. Al desembarcar solo tuvimos que buscar nuestro autobús para dar inicio a nuestra primera excursión que nos llevaría a contemplar, tal vez, las vistas panorámicas más bonitas de todo el viaje, ascendiendo a más de mil metros para llegar a un lago que hacía tan solo 3 semanas todavía estaba congelado con una capa de 30 cms de hielo y tener la oportunidad de observar el deshielo de la nieve que todavía se conservaba en lo alto de las montañas, teniendo el fiordo a nuestros pies con el barco atracado en su puerto. Temperatura aproximada en este punto unos 15ºC mientras en España los termómetros superaban los 40ºC a causa de una nueva ola de calor. De vuelta hacia el puerto el autobús nos dejó, (a los que quisimos bajar), a una media hora a pie de nuestro barco ya que teníamos la oportunidad de terminar la excusión a pie siguiendo el curso del río para poder contemplar los saltos de agua que este escondía.
A las 6 en punto de la tarde el barco iniciaba de nuevo su andadura hasta su siguiente parada.

4 – Alesund primero y Flam después, nuestras dos siguientes paradas
Después de haber estado navegando toda la noche entre fiordos llegábamos puntuales a nuestra segunda parada, Alesund. El punto más al norte que íbamos a visitar, (apenas a poco más de 600 kms del círculo polar ártico), y en el que ya se notaba por la noche que el sol no llegaba a esconderse del todo. Una ciudad ya más grande y de la que podemos decir que, ahora que ya lo sabemos, realmente no hubiese sido necesario contratar ninguna excursión. Una ciudad muy fácil de recorrer por cuenta propia, visitando su centro histórico con sus edificios de estilo art-noveau y sobre todo su mirador en lo alto de un montículo al que se accede después de subir 418 escalones. Si, son muchos escalones y cansa un montón pero realmente merece la pena cansarse para poder contemplar las vistas panorámicas de toda la ciudad y del fiordo en el que se encuentra enclavada. Un detalle importante es que esta ciudad fue destruida por el fuego a principios de 1904 y solo una casa no fue devorada por las llamas. Actualmente esta casa, convertida ahora en museo, se puede visitar.
Volvimos al barco a la hora de comer, una siesta, ducha, una visita al teatro y cena en el restaurante asignado, el Colorado River, donde teníamos a nuestros camareros que nos atendieron durante todo el crucero, William y Rosanah. Después un ratito de charla con nuestros compañeros de viaje, una copa y a descansar mientras el barco seguía su rumbo con destino Flam.
A las ocho de la mañana del 23 de julio, con un sol radiante, atracaba el enorme barco en el pequeñito pueblo de Flam. Nuestro autobús nos esperaba para llevarnos a lo alto de las montañas donde pudimos sentarnos en la silla de la reina y contemplar el fiordo desde lo más alto con el barco a nuestros pies, o tener la posibilidad de visitar la recreación de un poblado vikingo. De vuelta el guía nos dijo que quien quisiera podía bajar del autobús un poco antes de llegar al pueblo, (unos 45 minutos a pie), y poder realizar el trayecto a nuestro aire, cosa que evidentemente hicimos, y como íbamos muy bien de tiempo y nuestras fuerzas aún estaban prácticamente intactas decidimos desviarnos para ver una de las cascadas más bonitas de todo el itinerario, una cascada a la que para acceder a ella había que recorrer un pequeño camino de tierra y después subir 630 escalones. Recuperado el aliento, hechas las fotos de rigor y grabadas en nuestras retinas las imágenes más bonitas del crucero descendíamos todos los escalones para una vez abajo seguir la vía del tren que nos llevaba hasta el puerto. Debemos indicar que es muy popular en esta parada el llamado Tren de Flam. Un tren, cuya estación está a penas a cinco minutos a pie desde el barco, y que te lleva a contemplar algunas preciosas cascadas de este fiordo pero, siempre hay un pero, esta excursión contratándola con el barco cuesta 195.-€ por persona y contratando el billete de tren por cuenta de uno mismo 80.-€/persona. Lo peor de todo es la masificación , que solo realiza a mitad camino una parada de pocos minutos en un mirador, (mirador del que no se puede uno bajar ni tampoco abandonar el andén), y sigue su camino hasta su destino, una vez llega unos minutos de descanso para realizar alguna compra o tomar un café y de nuevo al tren con destino a la estación de salida, todo esto en breve espacio de tiempo. La gente, por lo que nos comentaron, volvía bastante decepcionada y nos aseguraban que no recomendarían esta excursión. Nosotros hicimos prácticamente el mismo recorrido que el tren, a un coste muy inferior, vimos sino lo mismo casi lo mismo y dispusimos de muchísimo más tiempo para nosotros.
De nuevo en el barco después de algunas compras en el pueblo. Misma rutina de días anteriores, comida, teatro, charlas, copas, piscina o jacuzzi, (con agua a 27ºC, tanto las interiores como las exteriores, vistas maravillosas, etc., etc.).
5 – Último día de navegación y llegada a Kiel, (Alemania). Visita a Lübeck.
El 24 de julio era día de navegación. Ese día aprovechamos para ir a comer a uno de los dos restaurantes japoneses del barco, concretamente el Kaito Teppanyaki, gracias a la colaboración que pudimos hacer con MSC Cruceros. Un restaurante con cocina en directo en el que pudimos saborear platos típicos de la cocina japonesa viendo como el cocinero jugaba en la plancha con la comida y con los instrumentos de cocina mientras preparaba nuestros platos. ¡Todo un espectáculo! Gracias MSC Cruceros España por vuestra colaboración para que nuestra experiencia en el barco fuese aún mejor.
El sábado 25, a primera hora de la mañana, llegábamos a Kiel, en Alemania. Después de desayunar salimos del barco para encontrarnos con el autobús que nos tenía que llevar hasta la ciudad de Lübeck. Realmente Kiel es un puerto industrial y militar un tanto alejado de la ciudad además de ser poco agradable para la vista y aquí teníamos dos opciones ir hasta Hamburgo, (no nos lo recomendaban), o visitar Lübeck, (que fue la opción que finalmente elegimos).
Lübeck es una ciudad del norte de Alemania que destaca por la arquitectura de ladrillo de estilo gótico y cuyo origen se remonta como capital medieval de una poderosa confederación llamada la Liga Hanseática, además de ser el sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO más extenso de Alemania. Con seis torres de iglesia que superan los 100 metros, Lübeck es la ciudad con el mayor número de torres más altas del mundo. Nuestro guía nos fue llevando por los sitios más emblemáticos de la ciudad dejándonos al final tiempo libre para que la pudiésemos recorrer a nuestro aire. Aquí se pueden comer, posiblemente, los mejores sandwiches de arenque, pero nosotros no pudimos probarlos porque fuimos incapaces de encontrar el puesto que los hacía. A las tres y media de la tarde volvíamos a subir al autobús para poder estar a las cinco ya dentro del barco. Esta iba a ser nuestra última noche de navegación y nos esperaba una cena de despedida.
6 – Llegada a Copenhague, desembarque y a recorrer la ciudad a nuestro ritmo.
A las siete de la mañana el barco atracaba en Copenhague. Cuando uno va de crucero y los vuelos están incluidos en el paquete se debe tener en cuenta que el desembarque se produce por grupos que van saliendo del barco en función de la hora del vuelo de vuelta. En nuestro caso el vuelo de vuelta lo teníamos programado para las 22’30h de la noche por lo que nuestro desembarco debía producirse aproximadamente a las 15 horas, (es decir el último grupo en desembarcar). Aquí teníamos dos opciones, o esperar toda la mañana hasta después de comer dentro del barco o desembarcar por nuestra cuenta sin utilizar el servicio de traslados que teníamos pagado. Al ir a hablar con el punto de información del barco estos nos dieron la opción de poder cambiar la hora de traslado con lo que nos permitían salir a las 9’45h de la mañana, que un autobús nos llevara hasta la terminal del aeropuerto y poder dejar allí en las taquillas, (lockers), del propio aeropuerto nuestras maletas. Una vez guardadas las maletas tomamos un Uber que nos dejo en el centro de Copenhague y allí cogimos el bus turístico, (Hop On-Hop Off), para poder recorrer la ciudad y poder bajar y subir al bus cada vez que quisiéramos. Así pasamos la mañana, de bus en bus y paseando tranquilamente por la capital de Dinamarca, contemplando los preciosos edificios de colores junto al puerto o yendo a ver la famosa estatua de La Sirenita, los Jardines Tivoli, (52.-€ la entrada a las atracciones o 24.-€ solo la entrada a los jardines).
Pasadas las seis de la tarde, tomamos de nuevo un Uber para que nos llevara al aeropuerto, todavía teníamos que facturar las maletas, pasar el control de equipajes, recorrer todo el aeropuerto porque nos asignaron una de las puertas más alejadas de la terminal y después un vuelo de casi tres horas para llegar a Barcelona. Allí, una vez fuera de la T2 del aeropuerto del Prat cogimos un taxi que nos llevó a nuestra casa de HomeExchange.
El lunes 27, después de desayunar cogíamos el coche para poner rumbo a casa. Ocho días agotadores pero que realmente merecieron mucho la pena.
7 – ¿Volveríamos a hacer un crucero?
Con los ojos cerrados. Si y mil veces si. Este crucero, el de los fiordos noruegos, ha sido totalmente diferente a los otros dos que ya habíamos realizado y no solo por la espectacularidad de los paisajes sino también por el disfrute del propio barco, todo ellos condicionado evidentemente por el clima. En los dos anteriores, (Islas Griegas y Mediterráneo), pudimos disfrutar mucho de las zonas exteriores del barco pero en este fue todo lo contrario, de lo que disfrutamos fue del propio barco y de todas las opciones de ocio, entretenimiento y restauración que nos ofrecía diariamente. A tener muy en cuenta y que todo el mundo pregunta, ¿que ropa hay que llevar a este crucero por los fiordos noruegos? Pues hay que llevar de todo, manga corta, manga larga, sudaderas, imprescindible chubasquero e incluso alguna chaqueta tipo «plumas». El tiempo es muy cambiante, de repente sale el sol y hace calor o se pone a lloviznar o llegan nubes y algo de viento y la temperatura desciende y toca abrigarse. Hay que vestirse por capas para ir poniendo o quitando ropa según la necesidad de cada uno. Dentro del baro el aire acondicionado va a toda máquina por lo que se recomienda manga corta, (incluso a veces hace frío), y dentro del camarote cada uno puede regular el termostato para tener la temperatura adecuada que permita una estancia agradable. En el camarote también podremos encontrar nuestras toallas de baño para la piscina, champú y gel pero no los albornoces, estos hay que comprarlos.
En definitiva, por supuesto que repetiremos, a otros destinos, tal vez con un barco distinto y ojalá podamos colaborar de nuevo en un futuro con una naviera como MSC Cruceros.
8 – Enlaces y lugares de interés.
- HomeExchange.
- Tren de Flam.
- MSC Cruceros España.
- DiscoverCars.
- Turismo de Copenhague.
- Intermundial Seguros.
- Embajada de Noruega en España.
- Turismo de Noruega.
- Shore2Shore Excursiones.
- Get your Guide.
- Cruceros24.

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