Descubre la Alhambra y la cultura de Granada

¿Qué hicimos?

1GRANADA
Granada es una joya del sur de España, en Andalucía, a los pies de Sierra Nevada, donde convivieron culturas durante siglos y dejaron un legado único. Su gran símbolo es la Alhambra, pero perderse por el Sacramonte o el Albaicín y ver el atardecer desde el mirador de San Nicolás es igual de imprescindible. Historia nazarí, calles con encanto, guitarras y flamenco y tapas en cada bebida forman su esencia. Aquí hay que pasear sin prisa, saborear su gastronomía y, sí o sí, disfrutar de esas vistas mágicas que se quedan grabadas para siempre en la retina. Hemos estado unos pocos días en esta ciudad y aquí venimos a contarte lo que hemos podido ver y hacer en Granada. Si todavía no has ido, estás tardando en hacerlo.

2 – Llegada a Granada, Catedral y miradores a nuestro aire.
Nuestro primer viaje del año en coche. Pasaban unos minutos de las 9’30 de la mañana y nos subíamos al coche en dirección a nuestro destino, Granada. Algo más de cuatro horas de viaje y al llegar allí nos esperaba Rafael, nuestro anfitrión de HomeExchange. Una casa Nos enseñó la parte de la casa que íbamos a tener a nuestra disposición, el garaje, algunas indicaciones de cómo llegar al centro y dónde comer y, a pesar de la fina lluvia que caía, salimos a la calle dispuestos a recorrer un poquito de Granada a nuestro aire.
Lo primero que hicimos fue sentarnos en una terraza, bajo una enorme sombrilla que nos protegía de la lluvia, y comer algo. Solo con un par de cañas y sus correspondientes tapas fue más que suficiente. Sacamos el coche de la zona azul, lo mentimos en un parking público, parking Severo Ochoa, y después de poco más de 10 minutos de paseo llegamos al centro de la ciudad y nos dimos de bruces con la catedral. Siete euros a cada uno nos costó la entrada pero realmente mereció la pena. Una catedral que nos sorprendio, ya no por su tamaño, sino por el color blanco de sus columnas y techo y por la imponente luminosidad de la misma. Ese fin de semana mismo se iba a proceder a trasladar todos los pasos de Semana Santa hasta la catedral para ser expuestos durante unos meses y que los visitantes de la catedral los pudieran contemplar todos en un mismo espacio. Salimos de la catedral y nos dirigimos hasta la Plaza de Santa Ana, a la Oficina de Turismo, allí nos informaron y nos dieron un poco de documentación necesaria para poder movernos por Granada, y caminando prácticamente sin saber exactamente hacia dónde nos dirigíamos tomamos el Paseo de los Tristes para pasear por el Albaicín en dirección al mirador de San Nicolas. Al llegar el ambiente era extraordinario, puestos de artesanía, teterías y restaurantes con una vistas a la Alhambra como en pocos sitios y, como no, flamenco en directo y una gran expectación a su alrededor. Merece mucho la pena subir hasta este mirador tanto por las vistas como por el ambiente que se crea. De ahí nos encaminamos hacia el mirador de San Miguel Alto, ya en pleno Sacramonte, y lo de «Alto» no es por casualidad, una caminata por caminos de tierra, cuestas y escaleras interminables para llegar hasta la ermita para contemplar toda Granada y, como no, la Alhambra al completo. Y justo cuando ya empezábamos a descender nos llegó la noche y se iluminó la Alhambra delante de nuestros ojos. ¡Espectacular!
Regresamos a la ciudad por el mismo camino por el que hacía unas horas la habíamos dejado, algo cansados y con ganas de cenar así que buscando por el centro un lugar que pudiese darnos de cenar nos acabamos sentando en uno de los restaurantes con más solera de Granada, las Bodegas Castañeda, un lugar muy concurrido, en el que no hacen reserva de mesas y en el que se puede disfrutar de la comida más típica de la zona. Pasadas ya las once de la noche nos encaminamos hasta nuestra casa. Al día siguiente nos esperaba la Alhambra a primera hora de la mañana.


3 – Primero la Alhambra y después de cañas y tapas por Granada.
Antes de las 8 de la mañana estábamos ya en pie, tocaba ducha, desayuno en la cafetería que teníamos a unos metros de casa y a las 8’45 nos esperaraba puntual el taxi que la noche anterior habíamos reservado. Granada estaba prácticamente vacía a esas hora y a las nueve en punto estábamos en la puerta de uno de los monumentos, sino el que más, más visitados de España. Para acceder a la Alhambra recomendamos comprar las entradas con mucha antelación, nosotros las adquirimos a través del sitio oficial, (aquí os dejamos el enlace a la página Patronato de la Alhambra y Generalife), a finales del mes de diciembre y durante la visita ya nos comentaron que estando como estábamos a finales de abril ya estaban agotadas las entradas para el mes de julio, (alrededor de 8.500.- personas entran aquí cada día, personas provenientes de todo el mundo, como nosotros mismos pudimos comprobar, Estados Unidos, Francia, Corea del Sur, Japón, México, etc.). No era un día soleado, tampoco llovía y la temperatura era muy agradable lo que hizo de esta visita una experiencia maravillosa, empezando por los palacios Nazaries, la Alcazaba, los jardines de la Alhambra, el Generalife, absolutamente todo. Una visita que duró alrededor de cuatro horas, sin demasiadas aglomeraciones y a nuestro aire. Solo echamos en falta una cosa en nuestra visita, paneles explicativos del lugar que en ese momento visitábamos. En muchas ocasiones nos íbamos enterando por lo que algún guía de algún grupo contaba. Si alguien no ha ido todavía a la Alhambra por favor que lo anote en su agenda y haga esta visita cuanto antes.
Terminado el tour por este impresionante monumento era hora de volver a la ciudad. Teníamos dos opciones o tomar el bus de la línea 30 o empezar a caminar, (cuesta abajo), e ir descubriendo calles y lugares, y optamos por la segunda opción. Así que, recorriendo callejuelas, entrando a pequeñas tiendas, haciendo alguna parada para no deshidratarnos llegamos de nuevo al centro de Granada. Antes nos pasamos por nuestro alojamiento para sacar el coche del parking en el que lo habíamos dejado el día anterior y meterlo en la plaza que nuestro anfitrión nos había cedido en su casa. Todo un detalle por su parte. Habíamos quedado para comer con unos amigos y nos dirigimos hacia el restaurante Los Manueles, (concretamente el de la calle Reyes Católicos). Tapas típicas, carnes exquisitas, vino blanco y cerveza, croquetas especialidad de la casa y así entre plato y plato prácticamente nos dieron las seis de la tarde. Esa comilona había que bajarla así que tomamos dirección al Albaicín, nuestros amigos querían conocer el mirador de San Nicolas y disfrutar de la vistas que este ofrece. Al llegar un poquito de música en directo, una parada en una terraza para contemplar la Alhambra al anochecer y de nuevo, deshaciendo el camino hecho, de vuelta a la ciudad. Esta vez para cenar nos quedamos en uno de los restaurantes-cueva, (La Tabernilla del Darro), que hay en el margen izquierdo del río siguiendo su curso, un restaurante muy «cuqui», a base a tapas y con un ambiente y un trato muy agradable. Después de cenar y después de muchos kilómetros acumulados nos fuimos a descansar. El día siguiente nos esperaba un tour de lo más interesante y había que estar frescos.

4 – Conocer el Albaicín y el Sacromonte, y por la noche, Flamenco.
Las 10’30h era la hora de inicio del tour por el Albaicín y el Sacramente que habíamos reservado a través de Civitatis, (aquí tenéis el enlace a este Free Tour), y nuestra guía Sonia, antes de ponernos a caminar nos explicó un poquito cómo nacen estos dos barrios, probablemente los más emblemáticos de toda Granada. Fuimos recorriendo calles empedradas, casas encaladas, aprendimos porqué muchas de las casas de esta zona empiezan por el nombre de Carmen, (que significaba viñedo de…), y poquito a poco volvimos a llegar, (y esta era nuestra tercera vez), al mirador de San Nicolas. Allí nos dejó 15 minutos libres para que pudiéramos deleitarnos con las vistas, la música e incluso entrar a conocer la Mezquita de Granada, sus jardines y sus vistas a la Alhambra, el único sitio no accesible si no se es musulmán es el oratorio. Pasado el tiempo libre seguimos caminando para poco a poco ir dejando el Albaicín e ir adentrándonos en el barrio del Sacramonte e ir conociendo la historia de este barrio, sus casas-cueva e incluso poder entrar y visitar una de ellas, (1.-€ cuesta la entrada a esta casa-cueva), y enterarnos de como fue allí dónde nació el flamenco y también lo que hoy conocemos como un «tablao».
Fuimos descendiendo de nuevo hasta la entrada al Albaicín donde nos despedimos de nuestra guía y pusimos rumbo al centro, hacía sol, algo de calor y ya apetecía una cerveza fría y alguna tapa para acompañar. Después de recorrer varios lugares acabamos sentándonos en el Bar Casa de Todos, en el número 2 de la calle Pan. Muy buena atención, a pesar de la cantidad de gente que ese día recorría el centro de Granada y muy buenas tapas y platos y a un precio más que asequible. No dejéis de probar este sitio si vais a Granada.
Después de comer nos adentramos en la Alcaicería, una zona que nos regresó al zoco de Marrakech, de hecho esta zona fue el antiguo zoco árabe, con infinidad de pequeñas tiendas y un buen número de cafeterías y teterías en las que tomar un buen te y degustar unos deliciosos dulces árabes, como así hicimos. Después del te unos optaron por ir a descansar una ratito pero nosotros decidimos seguir paseando por este barrio y disfrutar de la tranquilidad que a esas horas todavía ofrecía y de paso ir viendo si algo nos gustaba para poder comprarlo antes de volver a casa.
Como no, unas tapas antes de lo que teníamos preparado para esta noche y poco antes de las ocho de la tarde estábamos ya en la puerta de la Cueva Flamenca La Comino, un pequeño local-cueva en pleno Paseo de los Tristes, con un aforo de unas 40 personas y que nos ofreció un espectáculo flamenco que nos dejó sin palabras, incluso a aquellos a los que el flamenco no nos gusta, (tal vez porque no lo entendemos). Un espectáculo de baile, palmas, cante y guitarra excelente y al que sin duda recomendamos asistir. Fuera ya del tablao y con hambre nos encaminamos a un local cercano, el Bar Minotauro Tapas II, este es el que está en la misma Acera del Darro, hay otro que está en la calle Imprenta. De todos los locales que pudimos visitar quizá este fue el que nos puso las mejores tapas tanto por tamaño como por sabor, y además un bar en el que las personas intolerantes al gluten puede ir con la tranquilidad que van a comer con seguridad dado que pueden adaptar las tapas para las personas celíacas. Y de ahí directos a descansar, muchos kilómetros acumulados en las piernas después de casi tres días pateando Granada de arriba a abajo.

5 – De compras por la Alcaicería y vuelta a casa.
Queríamos salir temprano de Granada para volver a casa pero antes queríamos pasarnos una vez más por la Alcaicería para realizar algunas compras, (un juego de te, algún libro, especias, diversas variedades de te, algunas cositas para regalar), en fin, cosas a las que el día anterior ya les habíamos echado el ojo y que no queríamos dejar allí. La verdad es que pasear por la Alcaicería por la mañana, cuando las tiendas, las cafeterías y teterías empiezan a abrir puede resultar incluso relajante, no hay agobios, no hay aglomeraciones, no hay voces altas, solo el ruido de unas calles que se despiertan con el suelo aún mojado después de la lluvia de la noche anterior.
Hechas las compras era hora de coger el coche y emprender el camino de vuelta a casa, y para no hacer todo el camino del tirón paramos para comer en Alhama de Murcia. A eso de las cinco de la tarde entrábamos en casa y ahí concluía nuestro viaje.

6 – ¿Volveríamos a Granada?
Sin duda. A pesar de haber pasado algo más de tres días en Granada nos quedó mucha ciudad por descubrir, muchos rincones que visitar, muchas actividades que realizar y mucha historia por conocer. Pero a los que no hayan ido nunca a Granada solo podemos decirles que vayan, que disfruten de su ambiente, de sus calles, sus barrios históricos, de su maravillosa gastronomía, de su gente excepcional, su historia y que, por supuesto, se dejen unas horas para perderse por la Alhambra, sus jardines y sus palacios.

7 – Enlaces y lugares de interés.



Aquí tienes también nuestra visita a este fantástico lugar en formato Podcast. Solo tienes que darle al «Play» y escucharlo tranquilamente mientras viajas en el sofá.




Bratislava y un poquito de Viena para empezar a despedir el año.

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