¿Qué hicimos?

DÍA 1
Tocaba viaje en coche y decidimos salir temprano, por lo que a las ocho de la mañana cogimos el coche para dirigirnos a Aranjuez, nuestra primera parada en este viaje. Antes de llegar a nuestro primer destino paramos a reponer fuerzas en un restaurante de carretera, (La Despensa Manchega de Lino). Si bien tardamos casi una hora y media en desayunar mereció la pena, que menos que dedicarle tiempo a la panceta, a los huevos fritos, al lomo a la brasa y a un pan casero que invitaba a ser mojado con el aceite de tan generoso desayuno.
Ya con el estómago lleno reemprendimos la marcha y cerca de la una y media de la tarde ya habíamos aparcado nuestro coche. Nuestra sorpresa fue que al llegar a nuestro alojamiento, el Hostal Real Aranjuez, la persona que en ese momento estaba en recepción nos pidió que esperásemos en la calle puesto que estaban limpiando el hall del hostal y que volviésemos a entrar pasados 15 minutos, (añadir que la temperatura en la calle no sobrepasaba los 6º). Hemos estado en prácticamente todo tipo de alojamientos y nunca, en ningún sitio, nos habían pedido que esperásemos al fresco mientras limpiaban y mucho menos habiendo hecho el día anterior el check-in online.
En fin, poco después de las dos de la tarde conseguimos entrar a nuestra habitación, dejar las maletas y enseguida nos dirigimos al Palacio Real de Aranjuez. En la taquilla de recepción del Palacio compramos las entradas para una visita guiada, (así nos lo recomendó la persona que nos atendió, ya que con este pase se visitaban 5 estancias que de otra manera no se podían ver), y a las 15’00h daba inicio la visita que duró poco más de 90 minutos y en el que una guía de Patrimonio Nacional nos explicó con todo lujo de detalles la historia de cada una de las estancias que íbamos visitando. Hay que reconocer que todas las instalaciones y estancias de Palacio que pudimos visitar están perfectamente conservadas, lo cual se agradece enormemente tratándose en muchas ocasiones de objetos de más de 300 y 400 años de antigüedad, (mobiliario, telas, vestidos, carruajes, embarcaciones, etc., etc.).
Después de la visita tocaba conocer el Museo de Falúas Reales. Tras un pequeño paseo por los jardines llegamos a un pequeño museo en el que pudimos contemplar una exposición de Falúas Reales o embarcaciones fluviales de recreo que en su día navegaron por el río Tajo, (río que prácticamente rodea el Palacio Real), y que deleitaron a príncipes, reyes, reinas y otros personajes de la época.
De ahí, y aprovechando que la Oficina de Turismo de Aranjuez todavía estaba abierta, fuimos a recoger algo más de información y hay que destacar la amabilidad, profesionalidad y la simpatía de Juan Manuel, el cual nos atendió de una manera extraordinaria, y fue él quién nos dijo que a la mañana siguiente y antes de irnos visitáramos el Estanque chinesco y la Montaña Rusa o Suiza de los Jardines del Principe.
Después de la visita a la Oficina de turismo fuimos al hotel a descansar unos minutos y ya bien entrada la tarde recorrimos las calles más céntricas de Aranjuez, vimos el mercado, la plaza del Ayuntamiento y su belén y finalmente decidimos cenar, siguiendo las recomendaciones de Tripadvisor en el Restaurante La Felipa. Restaurante en el que si bien la comida está buena y el precio también es bueno no lo es tanto el servicio que o bien no llegaba porque el camarero era novato en el oficio, (y ahí no hay nada que objetar), o bien se pasaba y parecía más el camarero de un bar de poca monta con sus gritos y sus conversaciones e indiscreciones en voz alta desde varios metros de la mesa.
DÍA 2
Se nos pegaron las sábanas. A las nueve de la mañana abrimos los ojos. Todavía había que desayunar, recomponer las maletas, y visitar el Estanque chinesco y la Montaña Rusa antes de emprender viaje hacia Salamanca.
Hay que decir que el Estanque Chinesco no nos decepcionó en absoluto, primero por el recorrido que hay que hacer por dentro de los jardines y después por la belleza que el propio estanque tiene, una verdadera obra de arte. Después, y muy cerca del estanque, (y no aparece en ningún mapa), está la Montaña Rusa o también llamada Montaña Suiza. Se trata de un montículo artificial al que se sube a la cima por un camino en espiral y en el que en la cima se construyó un mirador de madera, perfectamente restaurado y conservado en la actualidad, desde que el se obtiene una magnífica vista de este jardín.
Una vez hecha la visita era hora de emprender la marcha hacia nuestro siguiente destino, Salamanca. Teníamos por delante casi 3 horas de viaje.
Dado que ya íbamos tarde decidimos para a comer en Peñaranda de Bracamonte en el Restaurante La Encina. Un buen chuletón a la brasa, una muy buenas croquetas de jamón y el revuelto de la casa, (espárragos verdes, setas y gambas con un sabor a brasas muy rico).
Nos quedaba algo más de media hora y pasadas las tres de la tarde llegábamos a nuestro hotel en Salamanca, el Artheus Carmelitas Salamanca, un hotel de 4 estrellas en el centro de la ciudad y con una decoración totalmente diferente a lo que habíamos visto hasta la fecha en un hotel, con un estilo rococó muy muy personal. A nosotros particularmente nos gustó a otros les parece una decoración demasiado recargada.
Hecho el check-in y aparcado el coche en el parking del hotel y ya con la hora muy justa nos fuimos a la Plaza Mayor de Salamanca, de la cual solo podemos decir que es impresionante. Plaza típica castellana y declarada Monumento Nacional desde 1935. Dentro de la misma plaza se encuentra la Oficina de Turismo de Salamanca, donde muy amablemente nos atendieron y nos dieron todo tipo de información sobre que ver y que visitar durante nuestra estancia en la ciudad.
Esa tarde nos dio tiempo a poco, en primer lugar visitar la Casa de las Conchas, un bonito palacio de estilo gótico construido entre el final del siglo XV y principios del siglo XVI. Evidentemente es conocido por las 300 conchas de piedra que decoran sus fachadas y actualmente este palacio acoge una biblioteca pública y sala de exposiciones.
Caminando por la ciudad y tratando de ubicarnos en ella nos encontramos con el Museo Casa Lis, un palacio precioso y que actualmente es un museo de Art Noveau y Art Déco y que ahora mismo alberga una exposición temporal que permite contemplar la belleza y grandiosidad con la que fue concebida la casa y su momento de máximo esplendor. Totalmente recomendable, tanto por las fotografías, los cuadros y los objetos expuestos. Y no hay que dejar de contemplar, a ser posible por la noche, cuando las luces del interior y del exterior de la casa se encienden, su espectacular vidriera que ocupa toda la fachada delantera de la casa.
Eran casi las 8 de la tarde y en la Plaza Mayor , ahora en época navideña, se realiza un espectáculo de luz y sonido que no hay que perderse ya que es muy muy impresionante, proyectando luz a las cuatro fachadas de la plaza así como al árbol de navidad instalado en el centro de la misma.
Terminado el espectáculo, decidimos comer un poquito de queso, lomo, jamón y chorizo ibérico, acompañado de un buen vino de la tierra. Era hora de retirarse y de descansar.
DÍA 3
Teníamos por delante un largo día repleto de visitas y de kilómetros que andar, así que muy temprano bajamos al comedor del hotel a desayunar y pocos minutos después de las 9 de la mañana estábamos ya en la calle bien abrigados pues la temperatura a esas horas no era mayor de 1ºC. Lo primero fue ir a visitar la Universidad Pontificia de Salamanca, cuya obra fue iniciada en el año 1611 y tardó 150 años en ser terminada. Dado que se trataba de una visita guiada y todavía nos quedaba un poco de tiempo por delante decidimos subir a las Torres de Clerecía, escalones y más escalones para subir a lo alto de ambas torres desde se tiene una vista privilegiada de la ciudad. Después de bajar de las torres un extenso recorrido por dependencias de la Universidad con una explicación muy amplia de la historia de la misma. Destacar en la visita el patio de los estudiantes y el Aula Magna.
Finalizada esta primera visita nos encaminamos hacia la Catedral de Salamanca. Indicar que hay dos catedrales en la ciudad, la nueva de estilo gótico y cuya construcción se inició en 1513 y la catedral vieja de estilo románico que empezó a construirse en el primer tercio del siglo XIII, y ambas catedrales están pegadas una a la otra con accesos desde el interior. Que en su día no derribaran la catedral vieja para construir la nueva es algo que se agradece cuando se hace la visita. Es entonces cuando se puede observar con claridad las diferencias en las construcciones y sobre todo las diferencias de estilo. Cuando vayáis a visitar la Catedral nueva de Salamanca no dejéis de buscar al astronauta que está tallado en piedra en alguna parte de la fachada principal. Y no, no es que los canteros del siglo XVI tuvieran visiones futuristas o que la Catedral fuera construida por seres de otros planetas. Tampoco vamos a ser nosotros quienes develemos el misterio.
Hecha la visita a las dos catedrales nos encaminamos hacia el Convento de San Esteban el cual se encontraba cerrado, (nos tocaba volver en horario de tarde), por lo que decidimos antes de comer visitar la Universidad Pública de Salamanca, universidad que fue fundada en 1218, es decir más de 800 años de historia ininterrumpida divulgando conocimiento. Contó, según el decreto de 1254, con un maestro en leyes, otro en decretos, dos de decretales, dos de lógica, dos de gramática, dos de física o medicina, uno de órgano, un apotecario, un bibliotecario y dos conservadores. La Universidad de Salamanca se convirtió así, junto con París, Oxford y Bolonia en una de las primeras universidades europeas.
De esta visita destacar en primer lugar que antes de entrar hay que buscar la rana esculpida en piedra en su fachada. Una vez dentro la visita se hace por libre y en ella se pueden contemplar varias aulas como la de Unamuno, Fray Luís de León, Alfonso X El Sabio, el Paraninfo, la Sala de Columas o el aula Francisco de Vitoria. Por las escaleras se accede al Claustro alto y aquí hay que hacer una parada para contemplar la Antigua Biblioteca, la cual se observa desde un pequeño recinto acristalado. ¡Una auténtica maravilla!. En el Claustro Alto hay dispuestas vitrinas con diferentes objetos de culturas pro-colombinas. Esta es una visita imprescindible cuando uno va a Salamanca.
Fuera ya de la Universidad nos dirigimos a comer, y dado el frío reinante se agradeció mucho tomar de primero una sopa castellana muy rica y una buena carne a la brasa en el Restaurante La Luna. Un restaurante de dos plantas, muy bien situado, con buena carta y buena calidad y además con un servicio muy rápido y a un precio muy asequible. Lo único malo del lugar es el poco espacio del que uno dispone ya que se ha intentado meter en pocos metros muchas mesas. Quitado esto, es un buen lugar para ir a comer o a cenar.
Repuestas las fuerzas nos fuimos para el Convento de San Esteban, (Padres Dominicos). Un convento de estilo renacentista-plateresco. La fachada, realizada en piedra es absolutamente imponente y sobrecogedora por sus enormes dimensiones, con un arco triunfal en cuya bóveda lleva una decoración en artesonado de estilo español. El pórtico del convento es un conjunto renacentista de inspiración toscana al estilo de las logias de la época.
Una vez dentro se puede contemplar el Capítulo Antiguo, (lo que se conserva de la antigua sala capitular es del siglo XIV con arreglos del XV y del XVI. Allí están enterrados los teólogos más ilustres de la Universidad de Salamanca. Después está el Capítulo Nuevo que ya es del siglo XVII.
Lo que también nos impresionó fue la Sacristía, (también del XVII), y cuya altura de más de 30 metros nos dejó con la boca abierta, al igual que la monumental Iglesia en forma de cruz latina de una sola nave y alcanza una altura máxima de 44 metros. Tanto el colosal Retablo del altar mayor como los Retablos laterales, (de estilo barroco), son obra de José de Churriguera y de sus discípulos. Y ya para rematar no hay que dejar de ver el Coro del convento.
Una curiosidad que oímos decir a un guía es que este convento es más grande que la propia catedral.
Justo en frente pudimos entrar al jardín del Convento de Dueñas, (Madres Dominicas), pero el tiempo ya se nos echaba encima y era materialmente imposible poderlo visitar. Visto lo más importante y mientras llegaba la noche nos fuimos a visitar el Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, que precisamente en época de Navidad tiene entrada gratuita. Este museo se ubica en un antiguo edificio industrial del siglo XIX totalmente rehabilitado e inaugurado en el año 2002. Cuenta con tres plantas de exposición y un total de 143 vehículos expuestos. Marcas como Hispano-Suiza, Rolls Royce, Ford, Buick, Seat, Renault o incluso Ferrari en lo que a coches se refiere o Bultaco, Derbi, Montesa u Honda en cuanto a motocicletas.
Verdaderas joyas de la historia de la automoción como por ejemplo los automóviles blindados oficiales utilizados por los dos últimos jefes del Estado. Nos llamó la atención ver allí el Ferrari SF21, el coche de exhibición de Charles Leclerc, es decir un auténtico coche de Fórmula 1 o el Renault R29 del año 2009, (también Fórmula 1), que fue conducido por el mismísimo Fernando Alonso.
De ahí nos encaminamos a ver iluminado el puente romano de la ciudad y de nuevo de vuelta a la Plaza Mayor, no sin antes encargar para llevarnos de vuelta a casa el día siguiente dos buenos hornazos, (manjar típico de Salamanca). Por último, después de una cola de unos 45 minutos aproximadamente, entramos a ver el Huerto de Calixto y Melibea. Se trata de un jardín de 2.500 metros cuadrados ubicado en la ladera de la antigua muralla salmantina y que se denomina así por estar inspirado en el famoso jardín de la tragicomedia de Fernando de Rojas, la Tragicomedia de Calisto y Melibea, (publicada en 1502). Actualmente es un parque visitable de carácter romántico, y en época navideña solo se puede visitar a partir de las 18h, (cuando ya anochece), ya que está especialmente iluminado y con figuras de animales iluminadas desde su interior escondidas entre los árboles y arbustos del jardín. La entrada al jardín es gratuita.
DÍA 4
Lo primero al despertar y después del desayuno en el propio hotel fue ir a recoger los dos hornazos encargados el día anterior y después sacar el coche del estrechísimo parking. Conseguida la hazaña y con una temperatura en el exterior de 0ªC tomamos rumbo a Chinchón donde pretendíamos hacer nuestra parada para descansar y también para comer.
A eso de la una del mediodía llegamos a Chinchón y lo primero que hicimos fue ir hasta la Plaza Mayor, plaza que está catalogada como una de las más bellas del mundo y que fue visitada ya en 1502 por Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Esta plaza, con su forma irregular está totalmente soportalada y cerrada por construcciones de tres plantas y balcones de madera, (todos ellos pintados en color verde), y ha sido utilizada como corral de comedias, juego de cañas, autos sacramentales y celebraciones taurinas y en el año 2008 fue declarada la 4ª maravilla de la Comunidad de Madrid.
Chinchón es un pueblo que tiene una iglesia sin campanario y un campanario sin iglesia. Os invitamos a que vosotros mismos averigüéis la historia que hay detrás de esto. Otros puntos de interés en este bonito pueblo es el Convento de los Agustinos, hoy en día un Parador de Turismo, la Casa de la Cadena en el que se hospedaba Felipe V a su paso por el pueblo, el Castillo de los Condes, actualmente de propiedad privada y por tanto no visitable o la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y la Torre del Reloj.
Tomamos una cerveza, (sin alcohol), en una de las muchas terrazas que llenan la Plaza Mayor después de visitar la Oficina de Turismo que también se ubica en la propia plaza. Para comer teníamos una reserva en el Restaurante La Señora Winebar de Chinchón. Un pequeño restaurante, (sin redes sociales y que lleva abierto un año y poquitos meses), que se ubica en una antigua casa y en el que se puede visitar la bodega de vinos excavada en la piedra en los bajos de la casa. Antes de comer tomamos un vino local y un refresco en el patio acristalado de la casa y después ya pasamos al comedor donde disfrutamos de unas buenísima setas, de unos espectaculares huevos al carbón y de una magnífica carne, y todo ellos a un precio muy muy bueno.
Para despedir el viaje y antes de las algo más de tres horas de viaje que nos separaban de casa un bonito control de alcoholemia a la salida de Chinchón con un más bonito aún resultado de 0´0.

Recomendaciones :
- Palacio Real de Aranjuez.
- Jardines del Principe.
- Estanque chinesco y Montaña Rusa o Suiza.
- Casa de las Conchas.
- Casa Museo Lis.
- Universidad Pontificia de Salamanca.
- Catedral de Salamanca, (Catedral vieja y Catedral nueva).
- Universidad Pública de Salamanca.
- Convento de San Esteban, (Dominicos).
- Convento de Dueñas, (Dominicas).
- Puente romano.
- Museo de la Historia de la Automoción de Salamanca.
- Huerto de Calixto y Melibea.
- Plaza Mayor de Salamanca.
- Hotel Artheus Carmelitas Salamanca.
- Plaza Mayor de Chinchón.
- Parador de Chinchón.
- Restaurante La Señora Winebar de Chinchón.
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