¿Qué hicimos?

DÍA 1
Segundo viaje de 2024. Domingo 21 de abril, con cerca de una hora de retraso por problemas técnicos a las 15’15h de la tarde despegaba el avión que nos iba a llevar a Oporto. Aproximadamente a las 17h hora española, (una hora menos en Portugal), aterrizábamos en el aeropuerto Francisco Sá Carneiro de Oporto.
Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la oficina de turismo del mismo aeropuerto para comprar las tarjetas de transporte, (bus y metro). La señora que nos atendió, no precisamente destacaba por su simpatía, al final nos aconsejó comprar la de 72 horas. Un dato a tener en cuenta es que en dicha oficina de turismo no se acepta el pago con tarjeta, solo efectivo. Realmente curioso tratándose de un aeropuerto internacional y de una oficina de turismo.
En el mismo aeropuerto cogimos el metro que nos llevó primero a la estación de Trindade, (línea E o línea de color morado). Una vez en Trindade hicimos transbordo y tomamos la línea D, (color naranja), en dirección a Santo Ovidio. Nosotros nos bajamos en Sao Bento ya que es la que más cerca nos pillaba de nuestro apartamento.
Desde luego la primera impresión al salir de la estación de metro en Sao Bento fue increíble. Una temperatura primaveral, un ambiente en la calle magnífico, muchísima gente paseando, musica en directo en casi cada esquina y como la estación de ferrocarril de Sao Bento la cual no hay que dejar de visitar ya que es realmente preciosa.
Caminando, (algo más de 1 kilómetro, también podríamos haber cogido la línea de autobús 500 o el tranvía histórico, aunque este último no entra en el bono de transporte), llegamos hasta nuestro apartamento en la Rua de Alfandega en el que ya nos esperaba el propietario el cual nos hizo una guía de qué visitar, cuando, por dónde ir e incluso dónde comer o cenar que realmente hay que agradecerle. Es más, cancelamos nuestro free-tour que teníamos al día siguiente ya que él ya nos había marcado en el mapa todos los lugares a los que ir.
Después de dejar las maletas y acomodarnos en el apartamento y de realizar una pequeña compra en un supermercado cercano salimos paseando para llegar de nuevo hasta Sao Bento donde nos sentamos en una terraza a tomar una cerveza portuguesa. Pensamos que justo ese día y en ese lugar no había cerveza fría pero parece que no debe ser costumbre en Portugal porque ninguna cerveza de las que pedimos ningún día estaba realmente fría.
DÍA 2
Amanecimos temprano, un desayuno en familia y antes de las 9’30h. estábamos ya en la calle. Lo primero llegar y pasear por la Ribeira. Un lugar muy bonito y que por suerte para todos, turistas y locales, ha sido rehabilitado y ya no supone un peligro pasear por allí, (según nos contaba un conocido que nació y vivió en Oporto aquella era una zona muy degradada y en la que era imposible pasear sin ser atracado, hoy por suerte está lleno de tiendas, apartamentos y restaurantes). Paseando llegamos hasta el puente Luis I y lo cruzamos por la parte baja para dirigirnos hasta la Bodega Taylor’s. La visita a la bodega cuesta 20.-€ por persona pero el lugar desprende un aroma y un sabor a romanticismo, a tradición y a historia que realmente merece la pena pagar la entrada. Al final de la visita se incluye, en los jardines de la bodega, una pequeña cata de vino de Oporto tinto y blanco y como no la posibilidad de realizar compras en su tienda.
Desde las bodegas nos dirigimos hasta el espacio Wow. Un lugar, mejor dicho una zona industrial rehabilitada por iniciativa privada y que cuenta con museos, restaurantes, cafés, tiendas de moda y de artesanía. El sitio en si es muy bonito, hecho con mucho gusto y con un ambiente muy agradable. No se recomienda comer en sus restaurante dado que resultan caros y la calidad no suele ser la mejor puesto que es un sitio muy turístico y en gran medida pensado para turistas.
Una vez visitado este espacio fuimos paseando hasta llegar al teleférico que nos llevaría hasta la parte alta, (aquí tampoco vale el bono de transporte). Una vez allí y dando un pequeño paseo y viendo algunos puestos callejeros de artesanía y bisutería nos encontramos de nuevo frente al puente Luís I pero esta vez en su parte superior. Nuestro anfitrión, Nuno, nos recomendó que lo cruzásemos por su parte izquierda ya que las vistas son preciosas, y desde luego que no nos mintió. Desde lo alto del puente puedes ver todo oporto y la desembocadura del rio Duero en el Océano Atlántico.
Ya en la otra parte del río nos dirigimos al restaurante que nos habían recomendado, (cocina sin gluten), situado en pleno casco antiguo de Oporto. La Tasquinha do Bé, un pequeño restaurante con no más de 6 mesas y con una cocina realmente muy buena y además especializado en cocina tradicional portuguesa y con especial atención a las personas celíacas. ¿Qué comimos? Pues no podía faltar el Lomo de Bacalhau, los Mejillones con mantequilla de ajo, la Espetada de carne y como no la Francesinha con batatas fritas, todo esto regado con cerveza.
Ya con la barriga llena y con las baterías cargadas, (las nuestras y las de nuestros teléfonos móviles), nos encaminamos hacia la Cafetería Majestic, una cafetería emblemática y con decoración y sabor a antiguo. La lástima es la masificación de gente que hace que no resulte todo lo agradable tomar un café allí ya que no te permite moverte con comodidad, ni permite hablar tranquilamente ni escuchar la música de piano en directo que suele haber. Una pena. Después del café nos encontramos en la zona comercial de Oporto y cerca de allí está la Capilla de las Almas. Solo observar y admirar los azulejos blancos y azules de su fachada y de sus paredes laterales ya mereció la pena y para mi gusto es mucho más espectacular su exterior que su interior.
Seguimos paseando y pasamos por el Mercado do Bolhao. Un mercado en el que aparte de comprar lo que se puede comprar en cualquier mercado, (carne, fruta, verdura, encurtidos, etc.), hay puestos en los que se puede elegir qué comer, (sobre todo marisco), y te lo cocinan allí mismo. Lástima que llegamos ya con el estómago lleno.
Después pasamos por la estación de ferrocarril de Sao Bento y pudimos verla con detenimiento. Al igual que la Capilla de las Almas, los murales realizados con azulejos pintados son todo un espectáculo para el visitante.
Seguimos caminando hasta llegar a la primera parada del tranvía histórico y lo cogimos para llegar hasta la zona del puerto y a su vez de la desembocadura del Duero para ver la puesta de sol. Un poquito de paz, tranquilidad y relax tampoco vino nada mal para un día de muchos kilómetros andando.
DÍA 3
De nuevo temprano sonó el despertados, desayuno y a la calle. Lo primero y pasito de 15 minutos para llegar hasta la Livraria Lello. Recomendamos comprar las entradas con antelación en su página web. Nunca imaginé poder encontrar tanta gente haciendo cola para poder entrar a una librería.
Teníamos la hora de entrada a las 10 de la mañana y al llegar nos encontramos que había entrado la cola de las 9’30h., nos pusimos en nuestra cola, la de las 10 de la mañana y ya se estaba formando la de las 10’30h. La entrada normal cuesta 8.-€ y si compras un libro te descuentan el precio de la entrada. La verdad es que es sitio es espectacular. Libros en todos los idiomas, ediciones especiales hechas por ellos mismo, con sus tapas de terciopelo rojo y sus páginas con los bordes dorados, (nos compramos un libro de El Principito y de El Quijote). La escalera de madera de color rojo que da acceso al piso superior debe ser la escalera más fotografiada de Portugal. El lugar recuerda a una película de Harry Potter.
Una vez fuera nos fuimos a visitar la Torre de los Clérigos, (también hay que pagar). Dado que la propia torre no permite, por su estrechez, al entrar y para hacer tiempo mientras sale gente, te encuentras con que te hacen tres fotografías. Hay habilitada una pequeña sala con un croma y te dicen varías posturas y al finalizar la visita puedes comprar las fotografías y de verdad creo que muy pocos se van de allí sin sus fotografías. Una vez que ya te permiten el acceso hacer un pequeño recorrido por la iglesia y accedes a la escalera que te lleva hasta lo alto de la torre desde donde se puede ver toda la ciudad de Oporto.
Era ya la hora de comer y nos fuimos, como no caminando, hacia el bar donde habíamos reservado. Una pequeña hamburguesería solo de comida sin gluten. En el trayecto nos encontramos con una pequeña tienda en la que solo venden latas de sardina y de bacalao. Cada lata de bacalao tiene una fotografía impresa con imágenes de lugares emblemáticos de la ciudad y las latas de sardinas las encuentras ordenadas por años pudiendo comprar la lata con el año de tu nacimiento, (no quiere decir que las sardinas de su interior fueron enlatadas en dicho año), y en cada lata tienen impreso el acontecimiento más especial ocurrido ese año. Baratas, lo que se dice baratas las latas no lo son, pero…
Después de comer fuimos a visitar la Catedral. Si el interior es muy bello, el claustro de piedra lo es todavía más ya que las paredes laterales están decoradas con azulejos y cuenta la historia del país. Merece la pena la visita.
Ya de vuelta hacia nuestro apartamento pasamos por el Palacio de la Bolsa, (12.-€ por persona cuesta la entrada), pero no pudimos acceder ya que la última visita ya había empezado.
Desde luego Oporto merece mucho la pena y dado el poco tiempo que tuvimos nos dejamos cosas por ver y por visitar, (el Palacio de la Bolsa, la Casa da Musica o el Palacio de Cristal por ejemplo), lo que nos obliga a tener que volver.

Recomendaciones :
- Estación de Sao Bento.
- Café Majestic.
- Catedral de Oporto.
- Torre de los Clérigos.
- Livraria Lello.
- Ribeira y puente Luís I.
- Bodega Taylor’s y Espacio Wow.
- Capilla de las Almas.
- Mercado do Bolhao.
- Tranvía histórico.
- Desembocadura del Duero.
- Palacio de la Bolsa.
- Casa da Musica.
- Palacio de Cristal.
- Crucero por el río Duero.
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